Una historia de tamales

Una historia de tamales

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Por Kimberly Colula

Mes de la Herencia Hispana

América Latina es una región grande y diversa, llena de ricas culturas, tradiciones ancestrales y comida deliciosa. Tenemos las pupusas de El Salvador, son una tortilla de maíz frita, hecha a mano, rellena de queso, frijoles o chicharrón. Arroz con gandules de Puerto Rico que consiste en arroz frito mezclado con gandules y carne. Honduras tiene su carne asada, un platillo popular de carne a la parrilla. El pipián es un guiso de carne tradicionalmente guatemalteco. Y luego tenemos mi preferencia personal, los clásicos tamales mexicanos. 

Al crecer en los Estados Unidos, a veces no nos damos cuenta de la crisis de identidad que atravesamos la mayoría de los jóvenes hispanos y latinos. Momentos como el Mes de la Herencia Hispana son momentos en los que parte de nuestra identidad no se suprime sino que se celebra. No solo nos da un sentido de orgullo, sino que también nos permite ganar confianza en poder crear espacios dondequiera que vayamos. El Mes de la Herencia Hispana se convierte en una oportunidad para compartir con otros y empoderar a los miembros de su comunidad en la rica diversidad de comida y cultura hispana y latina.

 

Mi historia de comida

Mis padres provienen de orígenes humildes, ambos se criaron en pueblos pequeños en Puebla, México, donde el trabajo cotidiano trataba de cuidar sus tierras de cultivo y animales. Ellos comían pequeñas comidas simples que consisten principalmente en frijoles, tortillas y para condimentar las cosas, una buena salsa. Cuando había una gran celebración como un matrimonio o un cumpleanos, comían platillos festivos como el mole (una salsa que consiste en una variación de chiles secos y especias como canela y el clavo, servida con pollo o pavo y arroz), pozole (un caldo de maíz y carne de puerco), y por supuesto los tamales. 

Mis padres, leales a su cultura, se aseguraron de que mis hermanos y yo fuéramos expuestos a estos platillos fundamentales mientras creciamos en los Estados Unidos. Nuestras comidas diarias eran comidas sencillas recién preparadas con ingredientes frescos. Variando entre huevos rancheros con jitomate y rajas de chile, frijoles de olla con hierbas como el epazote, las gorditas que son tortillas gruesas hechas a mano preparadas con salsa y queso.

Al compartir una comida en familia todos los días, mis padres nos enseñaron a mis hermanos y a mí el valor de compartir con los demás el fruto de tu trabajo. Para nosotros la comida que compartimos era como una forma de comunicación que decía “esto es lo que tengo, puede que no sea mucho, pero lo comparto contigo con amor.” 

 

Cuando había tamales era porque había algo importante

La comida siempre nos unió a través de lo bueno o lo malo. Para mi familia, nuestra comida tradicional preferida son los tamales. Si conseguiste un nuevo trabajo, había tamales para celebrar. Si sacabas buenas notas en la escuela, había tamales para ti. Si era tu cumpleaños, era un buen pretexto para reunirse y comer tamales. Si había una pérdida en la familia, los tamales se compartían para consolar. Cuando se necesitaba recaudar fondos, vendíamos lo que mejor sabíamos: tamales. 

Dependiendo de la región de México en la que se encuentre, los tamales vienen en diferentes colores, formas y tamaños. La envoltura debe ser resistente, flexible y lo más importante, accesible, porque cuando estás haciendo tamales, es probable que vas a hacer bastantes. Las envolturas principales que se utilizan son hojas de maíz u hojas de plátano. La masa de tamales se compone de maíz nixtamalizado (maíz empapado en agua de cal). Y el relleno es tradicionalmente una carne con salsa verde o roja, dependiendo de su combinación de ingredientes, como chiles rojos secos, jalapeños verdes y tomates verdes o rojos. Honestamente, las posibilidades del relleno son infinitas. He comido tamales rellenos de frijoles negros, carne de venado, mole tradicional y rajas con queso. 

Los tamales también se pueden comer como postre.

Una variación popular de los tamales en donde se agrega azúcar o leche condensada para endulzar la masa junto con un colorante alimentario opcional (generalmente rosa) con fines estéticos. El relleno puede ser una variación de pasas, piña, nueces y coco. Estos se envuelven tradicionalmente en hojas de maíz. 

Hacer tamales requiere mucho trabajo. Se requiere de tiempo y paciencia para hacer y envolver cada uno individualmente y luego esperar a que se cocinen. Así que la alegría y la emoción que viene después al compartir una parte de mi herencia con los demás y ver como los disfrutan, personalmente me da un sentimiento de satisfacción.

 

Algo para todos

Algo genial de los tamales es que son naturalmente libres de gluten y pueden ser aptos para veganos si los llenas de tus verduras o frijoles favoritos. Las alergias alimentarias entre los niños de todas las razas o etnias están aumentando en los Estados Unidos. Para compartir nuestros platillos libremente con los demás, podemos enumerar los ingredientes utilizados para preparar cada platillo y así sean claramente visibles para los miembros de nuestra comunidad con alergias alimentarias al navegar y decidir que van a comer. Al preparar las comidas, trate de ser consciente de la contaminación cruzada lavando los utensilios entre usos. Aunque en realidad no vamos a poder complacer a todos, podemos ser conscientes y educarnos sobre las restricciones alimentarias comunes, por ejemplo entender lo que significa sin gluten, no sea tímido y pregunte si sus invitados tienen restricciones alimentarias para que también sea posible acomodarlos y hacer que se sientan bienvenidos e incluidos. 

Nuestra cultura es hermosa, somos una herencia alegre, llena de amor y conocida por su hospitalidad. Juntos podemos trabajar para crear entornos más inclusivos para nuestra comunidad de alergias alimentarias, para que haya algo para todos. Y eso en sí mismo es una celebración.

2021-11-18T17:19:17-06:00